4.8.06

My own way.


Dicen, que para todo, para cada decisión, hay dos caminos distintos; dos opciones, igual de válidas, igual de peligrosas e igual de diferentes. Dicen, siempre dicen, porque yo nunca me he encontrado sólo con dos caminos. Dicen que son igual de diferentes y en mí sólo se diferencian en unos pequeños rasgos que, aunque casi sean imperceptibles, pueden tomar y matices y finales totalmente diferentes. Dicen que son igual de válidos pero a mí muchas veces la valía de algo se me ha caído por el camino y al llegar al final o al supuesto final he descubierto que nunca valieron lo suficiente como para andar todo lo andado. Pero dicen, y en eso aciertan, que nunca es tiempo perdido. Aciertes, falles, caigas, te levantes, rías, llores, grites u odies mientras lo realizas todo lo recordarás, y de todo aprenderás.
Nunca me he arrepentido de una decisión, aunque ésta me deje más o menos contenta. Nunca me he decepcionado por aquello que he encontrado al final de una vía, porque aunque no sea válido para mí sé que es válido para otra persona. Y aunque haya muchas veces que quiera bajarme del camino, que quiera desandar lo ya andado, comprendo que no lo puedo hacer, porque en cada paso que he dado hay un trozo de vida dejado sobre la arena, la tierra o el asfalto que guardará en su memoria todo lo que yo sentía al pisar por aquel lugar. Y a veces descubro, no sin sorpresa, que todo, todo, tiene un por qué. Las cosas pasan porque tienen que pasar, porque tenemos que crecer a través de ellas, porque sólo así, podremos ser personas. Grandes personas.
Y a la vez descubro, con muchísima sorpresa, que necesito a ciertas personas a mi lado. Para crecer más, para ser feliz, para sentirme completa dentro de un mundo en el jamás nos sentiremos completos del todo, porque siempre nos faltará algo.
Pero mientras el por qué de elegir un camino u otro se presenta, inevitablemente, debemos elegir uno de los caminos. Y lo tenemos que elegir por nuestra cuenta.

0 Comments:

Post a Comment

<< Home