En otro mundo.
Este relato lo escribí hace aproximadamente un mes y medio, y la persona a la que va dirigido (TÚ, si TÚ) nunca lo leyó porque nunca supo ni que lo había escrito ni que era para ella. Como ahora ya no se lo puedo dar, no al menos de la manera en que me gustaría, se lo dejo aquí. Para qué, no lo sé, pero aquí está.
"Siento que mi corazón palpita entusiasmado cuando haces tu entrada triunfal. Pero tú eso no lo ves. Ni lo puedes sentir pues no estás aquí. Siento que todo merece la pena cuando ese hilito de voz, tan dulce, tan simple, tan mágico, cruza mis oídos y detiene todo ruido exterior. Siento como mi boca dibuja sonrisas absurdas y enamoradas cuando tú, ángel celestial, me regalas tu amor.
Me haces vibrar cada vez que estás, a tan sólo medio metro, a tan sólo un segundo. Y me convierto en lago, mar y océano en progresión cada vez que abro los ojos a la noche y no estás. Y cuando descubro que me quedé agarrada a tu mano de tela creyendo que esos hilos, creyendo que esas texturas eran las de la mano que me debería sostener. Cuando descubro que en mis sueños mi almohada es tu cuerpo y mis deseos tu boca. Cuando descubro que ese palpitar que yo supuse tuyo no era más que el espejo del mío en sombra oscura teñida de decepción. De tristeza.
Y mientras por el día, sólo, mi mente te crea y mi corazón te ama. Y mientras por la noche todo mi cuerpo espera ansioso para el despegue hacia el mundo que algún día será nuestro, que algún día, sí, será nuestro."
