DELIRIO
Eran las tres de la mañana y aún no habías regresado. No paraba de mirar el despertador… en tres horas me tendría que levantar, y a lo mejor no te veía. Se me caen los ojos. Ha sido un duro día de trabajo y estoy machacada. Los parpados me pesan horrores y no consigo, por más que quiera, mantenerlos abiertos.
Sé que hasta hace un momento estaba dormida, pero me despiertan… me despiertan unos besos. Cálidos, juguetones, que me buscan, y que me encuentran. Besos que comienzan en mis manos, que suben por mis brazos, y se detienen en mis pechos, como llamados por una corriente indescriptible. Noto que suben, que se vuelven a detener, esta vez en mi cuello, se establecen en mis oídos, y alguien me dice;
- Buenas noches mi amor.
Silencio. Sé que callo porque no articulo ninguna palabra. Porque la excitación es tanta, que me ha paralizado el cuerpo.
- El placer está en marcha – me dices con esa dulce y extenuante voz.
- Lo sé mi amor, y no pares.
Tus manos ya rozan mi sexo cuando yo, sin cesar de besarte, busco tus pechos. Escalo poco a poco la escalera del cielo cuando quiero poseerte, cuando siento que debo ser yo la que te de placer.
Y te doy la vuelta, te desnudo con la mirada, y mi boca te quita suavemente la ropa. Mi lengua recorre todos tus rincones, comenzando por el que sé es el éxtasis, tu punto débil. Tu sexo me llama y yo respondo. Tus piernas se abren, me dejan paso libre. Te abrazo las piernas mientras mi lengua juguetea con tu sexo. Me pides más. Tus manos agarran alternativamente mi cabeza y las sábanas para rogarme que no pare, queriendo que ese instante dure para siempre. Tus piernas, tus manos, tu cuerpo… se rinden.
Subo lentamente besándote. Llego a tu tripa, tensa de placer, subo a tus pechos y los beso. Me paro en ellos. Sabes que me vuelven loca y tú tocas mi pelo. De mientras, bajo mi mano y persigo tus piernas, las cuales sin querer o queriendo me guían al lugar idóneo para ellas. Te acarició el sexo y vuelvo a hacerte el amor, mientras tú, intentas mandar, mientras me suspiras que me amas. Mis manos danzan sobre él, y éste responde besándolas. Deliras de placer y me encanta.
Decido besar tu cuello mientras tú, sumisa como nunca antes estuviste, te dejas hacer. Te coloco boca abajo. Adoro tu cuerpo y te lo hago saber con mis besos. Bajo hasta tus pies. Los beso. Te beso las piernas, con grandes besos sensuales.
Apoyo mi cuerpo en ti y poco a poco, con el roce de mis pechos sobre tu cuerpo voy subiendo, mientras un soplo de aire toca tu piel. Me apoyo totalmente en ti cuando llego a tu nuca. Te agarro de las manos y te susurro que te quiero. Mi lengua lame tu espalda. Mi lengua lame tu cuello y tú deliras. Mi mano se desliza por tu cuerpo desnudo y busca darte placer. Llega a tu sexo. Lo baila. Lo enloquece, y mi lengua, juega con tu oreja.
Suavemente, y sin parar de hacerte el amor, te doy la vuelta. Mis labios se encuentran con los tuyos y te beso suavemente. Paro y rozo tus labios con los míos. Vuelvo a besarte. Una y otra vez, muy suavemente. Y finalmente te abrazo, muy muy fuerte y cuando hundo mi cabeza en tu cuello, le grito a todo tu ser que te amo.
Sé que hasta hace un momento estaba dormida, pero me despiertan… me despiertan unos besos. Cálidos, juguetones, que me buscan, y que me encuentran. Besos que comienzan en mis manos, que suben por mis brazos, y se detienen en mis pechos, como llamados por una corriente indescriptible. Noto que suben, que se vuelven a detener, esta vez en mi cuello, se establecen en mis oídos, y alguien me dice;
- Buenas noches mi amor.
Silencio. Sé que callo porque no articulo ninguna palabra. Porque la excitación es tanta, que me ha paralizado el cuerpo.
- El placer está en marcha – me dices con esa dulce y extenuante voz.
- Lo sé mi amor, y no pares.
Tus manos ya rozan mi sexo cuando yo, sin cesar de besarte, busco tus pechos. Escalo poco a poco la escalera del cielo cuando quiero poseerte, cuando siento que debo ser yo la que te de placer.
Y te doy la vuelta, te desnudo con la mirada, y mi boca te quita suavemente la ropa. Mi lengua recorre todos tus rincones, comenzando por el que sé es el éxtasis, tu punto débil. Tu sexo me llama y yo respondo. Tus piernas se abren, me dejan paso libre. Te abrazo las piernas mientras mi lengua juguetea con tu sexo. Me pides más. Tus manos agarran alternativamente mi cabeza y las sábanas para rogarme que no pare, queriendo que ese instante dure para siempre. Tus piernas, tus manos, tu cuerpo… se rinden.
Subo lentamente besándote. Llego a tu tripa, tensa de placer, subo a tus pechos y los beso. Me paro en ellos. Sabes que me vuelven loca y tú tocas mi pelo. De mientras, bajo mi mano y persigo tus piernas, las cuales sin querer o queriendo me guían al lugar idóneo para ellas. Te acarició el sexo y vuelvo a hacerte el amor, mientras tú, intentas mandar, mientras me suspiras que me amas. Mis manos danzan sobre él, y éste responde besándolas. Deliras de placer y me encanta.
Decido besar tu cuello mientras tú, sumisa como nunca antes estuviste, te dejas hacer. Te coloco boca abajo. Adoro tu cuerpo y te lo hago saber con mis besos. Bajo hasta tus pies. Los beso. Te beso las piernas, con grandes besos sensuales.
Apoyo mi cuerpo en ti y poco a poco, con el roce de mis pechos sobre tu cuerpo voy subiendo, mientras un soplo de aire toca tu piel. Me apoyo totalmente en ti cuando llego a tu nuca. Te agarro de las manos y te susurro que te quiero. Mi lengua lame tu espalda. Mi lengua lame tu cuello y tú deliras. Mi mano se desliza por tu cuerpo desnudo y busca darte placer. Llega a tu sexo. Lo baila. Lo enloquece, y mi lengua, juega con tu oreja.
Suavemente, y sin parar de hacerte el amor, te doy la vuelta. Mis labios se encuentran con los tuyos y te beso suavemente. Paro y rozo tus labios con los míos. Vuelvo a besarte. Una y otra vez, muy suavemente. Y finalmente te abrazo, muy muy fuerte y cuando hundo mi cabeza en tu cuello, le grito a todo tu ser que te amo.

Aun me cuesta reaccionar.....
imprecionante.....
horrorosamente hermosa....
Gracias...
(nu)---> tú sabes cuál es, jejeje