ODIO
Odio esta situación ¿sabes? No te imaginas lo mucho que me molesta sentirme el segundo plato de toda una historia en la que siempre había sido el primero. Me jode y me mata que me digas una cosa, que me crees ilusiones y después, y casi como por arte de magia, me digas algo que me descoloca, y que me hunde, que me hunde en el fondo del mar como si llevase un peso de 1000 kilos atado al tobillo.
Y tú, de mientras, puedes seguir con tu vida, como si nada, o al menos haciendo como si todo fuera bien, porque lo que piense la gente de ti te pesa tanto, que nunca podrás ser realmente feliz. Y acabarás cansada, harta de tener que estar pendiente de todo el mundo que te mira, porque eso, creéme, es agotador. Y aburridísimo.
Pero, en cambio, yo no puedo. No puedo hacer una vida normal, simplemente no puedo hacer una vida. Porque está rota, en mil pedazos, como un puzzle de millones de piezas, que o bien resuelves en poco tiempo (gracias en su mayoría de veces a un milagro) o bien tardas muchísimo tiempo en solucionar. Yo, y mi vida, pertenecemos a esa segunda parte. Recomponer y superar algo para lo que no se está preparado es tan duro como crear una obra maestra, por muchas ganas que le pongas y por mucho esfuerzo que hagas. Porque siempre habrá algo que te lo dificulte. Que te lo impida. Y cuando crees que ya no lo hay, sigue habiendo. Y más que antes. Entonces te hundes aún más. Porque es un golpe que no te esperabas.
Me jode lo duras que pueden llegar a ser las palabras a veces. Mierda de palabras que forman frases asquerosas que tanta desesperación me crean. Y mierda el amor. ferviente defensora suya y ahora soy ferviente detractora, porque aunque sé que no es el amor el que me ha fallado, sino tú, no puedo culparte a ti, porque por desgracia, o por suerte (ahora mismo me inclino más por lo primero) te sigo queriendo como una estúpida. Y queriendo más que a nada de lo que quiero en mi vida, y he querido.
Maldito sea el mundo y el amor, y maldita seas tú!!! Como me gustaría odiarte, sacarte de mi cabeza y fingir que nunca, jamás, exististe. Que nunca te quise, que todo el sufrimiento fue un mal sueño, que nunca te adore y que nunca renuncié a nada por ti.
Por momentos pienso en desaparecer, maracharme a otro país, alejarme de ti como si fueras la peste. Y no puedo.
Aquí me ahogo, me desespero y me muero tan lentamente que todo el sufrimiento de nuestras imágenes juntas ruedan despacio por mi mente, aprisionándome contra la pared, con una espada de filo grandiosamente afilado sobre mi cuello, riéndose a carcajadas y esperando el momento en el que hundirse sobre él.
Estoy cansada, agotada, de no poder hacer nada porque tú estás ahí. Estoy desesperada porque no te acercas, porque a ratos me quieres y a ratos no, y porque siempre, auqnue tú no lo creas, me complicas la vida y me vas cada vez, apagando más la luz.
Esa luz que antes brillaba sin que tú estuvieras en mi vida.

Sé que ya no sufres tanto....
Sé que tenemos un trato.
Sé mejor que nadie que vas a florecer.
Sé....
Sé quién eres...
Amo que lo sepas...
Me das paz.....
Me das mas de lo que piensas.
Sé.....
Sé que puede ser,
sé que todo es posible
y sé,
sé,
que las estrellas se alinearon con tu nombre cuando las miré...
Sé....